La dinámica demográfica y económica determina cambios permanentes en la ubicación y características de la población y de la producción. Por lo menos cada diez años es necesario ubicar precisamente en el territorio nacional a las personas y sus viviendas a fin de mantener actualizados los marcos de muestreo de las encuestas a hogares. Estas últimas, que generalmente se realizan con carácter mensual, aportan datos relevantes sobre las condiciones de vida de la población, sus hogares y las viviendas que habitan.
Resulta necesario conocer también cómo se distribuyen a lo largo y ancho del país las empresas y sus locales, así como todos aquellos otros servicios que no involucran actividad económica.
Esta información, junto a características urbanas que también serán relevadas, permitirá desarrollar un sistema de información geoestadística para permitir el análisis del territorio desde múltiples perspectivas. Los resultados de este análisis son clave para la planificación de acciones futuras que atiendan las necesidades que se manifiesten.
La confidencialidad y seguridad de la información está garantizada por el “Secreto Estadístico”. La Ley 16.616 establece la obligatoriedad de brindar la información solicitada por el INE.